3. La Fiesta - Divina Misericordia Alicante
15549
page-template-default,page,page-id-15549,tribe-no-js,ajax_fade,page_not_loaded,,vertical_menu_enabled,qode-title-hidden,side_area_uncovered_from_content,qode-theme-ver-16.7,qode-theme-bridge,disabled_footer_top,disabled_footer_bottom,wpb-js-composer js-comp-ver-5.5.2,vc_responsive

FIESTA DE LA MISERICORDIA

 

“Quiero que esta imagen (…) sea bendecida con solemnidad el primer domingo después de la Pascua de Resurrección;

ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia” (Diario, 49)

Cumpliendo con el deseo de Jesucristo, el Papa San Juan Pablo II estableció éste día para toda la Iglesia, el mismo día en que fue canonizada Santa Faustina en el año 2.000. Es el día de la Gran Fiesta de Dios, en el que se abren de par en par las puertas del Cielo para todas las almas que aún no han llegado, siempre que alguien de la Tierra las quiera “invitar”, ofreciendo la indulgencia plenaria en su favor. Es la promesa de Jesús a su apóstol de la Misericordia (Santa Faustina Kowalska), al manifestarle: “Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas… «Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata” (Diario 699). Por tanto, si se quiere ofrecer esa “indulgencia plenaria” por el alma de algún difunto, ese difunto irá directamente al Cielo si está en el Purgatorio. Pero si se ofrece por uno mismo, éste quedará limpio ante Dios de toda pena derivada de los pecados ya perdonados.

Éste es el único día del año que goza de una indulgencia plenaria muy especial, pues con independencia de la que fue instituida por Juan Pablo II mediante Decreto de 29 de Junio de 2.002, en las condiciones generales establecidas, goza también de la establecida por el mismo Jesucristo, al otorgar unas gracias especiales determinando que “El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión, obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas…”

El esbozo de la imagen le fue revelado a Sor Faustina en la visión del 22 de febrero de 1931 en su celda del convento de Plock. “Al anochecer, estando yo en mi celda –escribe en el Diario–, vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho, salían dos grandes rayos: uno rojo y otro pálido. … Después de un momento, Jesús me dijo: Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma: Jesús, en Ti confío (Diario 47). Quiero que esta imagen … sea bendecida con solemnidad el primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia” (Diario, 49).

Así dijo Jesucristo a Santa Faustina: “El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas. … Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos” (Diario, 299). Los sacramentos del bautismo y de la penitencia purifican el alma, mientras que la alimenta plenamente la Eucaristía. Entonces, ambos rayos significan los sacramentos y todas las gracias del Espíritu Santo cuyo símbolo bíblico es el agua y también la nueva alianza de Dios con el hombre contraída en la Sangre de Cristo.

Los textos litúrgicos de ese día, el segundo domingo de Pascua, son concernientes a la institución del Sacramento de Penitencia, el Tribunal de la Divina Misericordia, de manera que van perfectamente con las peticiones de nuestro Señor (Jn 20, 19-31). Así, la imagen presenta a Jesucristo que trae la paz a la humanidad por medio del perdón de los pecados, al precio de su Pasión y muerte en la cruz. Los rayos de la Sangre y del Agua que brotan del Corazón traspasado por la lanza, evocan los acontecimientos del Viernes Santo (Jn 19, 17-18, 33-37).

La elección, pues, del primer domingo después de la Pascua de Resurrección para la Fiesta de la Misericordia, tiene su profundo sentido teológico e indica una estrecha relación entre el misterio pascual de redención y el misterio de la Divina Misericordia. Esta relación se ve subrayada aún más por la Novena y Coronilla a la Divina Misericordia que antecede la Fiesta y que comienza el Viernes Santo.

La imagen no representa solamente la Misericordia de Dios, sino que también es una señal que ha de recordar el deber cristiano de confiar en Dios y amar activamente al prójimo. En la parte de abajo – según la voluntad de Cristo – figura la firma: “Jesús, en Ti confío”. “Esta imagen ha de recordar las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil” (Diario, 742).

Junto a este culto a la imagen que se pintara en presencia de Santa Faustina y la actitud cristiana de confianza y misericordia, vinculó el Señor Jesús promesas especiales de salvación eterna; grandes progresos en el camino hacia la perfección cristiana; la gracia de una muerte feliz; y todas las demás gracias que le fueren pedidas con confianza, de corazón, con fe y con amor. “Por medio de esta imagen colmare a las almas con muchas gracias. Por eso quiero, que cada alma tenga acceso a ella” (Diario, 570).

De entre todas las formas de la devoción a la Divina Misericordia reveladas por Sor Faustina, la Fiesta de la Misericordia es la que tiene mayor importancia. El Señor Jesús habló por primera vez del establecimiento de esta Fiesta en Plock en 1931, cuando comunicó a Sor Faustina su deseo de que pintara la imagen: “Deseo que haya una Fiesta de la Misericordia. Quiero que esta imagen que pintarás con el pincel sea bendecida con solemnidad el primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia” (Diario, 49).

La Fiesta no es solamente un día de adoración especial de Dios en el misterio de la misericordia, sino también el tiempo en que Dios colma de gracias a todas las personas. Deseo – dijo el Señor Jesús – que la Fiesta de la Misericordia sea un refugio y amparo para todas las almas y,  especialmente, para los pobres pecadores (Diario, 699). Las almas mueren a pesar de Mi amarga Pasión. Les ofrezco la última tabla de salvación, es decir, la Fiesta de Mi Misericordia. Si no adoran Mi misericordia morirán para siempre. … habla a las almas de esta gran misericordia Mía, porque está cercano el día terrible, el día de Mi justicia.” (Diario, 965). Reiterando lo ya recogido, vuelve a recordar “Deseo que Mi misericordia sea venerada; le doy a la humanidad la última tabla de salvación, es decir, el refugio en mi misericordia. Mi corazón se regocija de esta Fiesta.” (Diario, 998)

¿Qué deseas, hija Mia? Y contesté: Deseo la gloria y el culto de Tu misericordia. El culto ya lo recibo con la institución y la celebración de esta Fiesta; ¿Qué deseas más? Y miré esta gran muchedumbre que veneraba la Divina Misericordia y dije al Señor: Jesús, bendice a todos los que están reunidos para rendirte honor a Tu misericordia infinita. Jesús trazó con la mano la señal de la santa cruz; la bendición se refiejó en las almas con un relámpago de luz. (Diario, 1048)

Para poder recibir estos grandes dones hay que cumplir las condiciones de la devoción a la Divina Misericordia: confiar en la bondad de Dios y amar activamente al prójimo; estar en el estado de gracia santificante -después de confesarse_ y recibir dignamente la Santa Comunión. “No encontrará alma ninguna la justificación – explicó Jesús – hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia y por eso el primer domingo después de la Pascua ha de ser la Fiesta de la Misericordia. Ese día los sacerdotes deben hablar a las almas sobre Mi misericordia infinita” (Diario, 570).

La canonización de Sor Faustina el 30 de abril 2000 representa el respaldo más grande que la Iglesia le puede dar a una revelación privada, un acto de infalibilidad Papal proclamando la segura santidad de la mística. De hecho el día de la canonización de Sor Faustina esta fiesta se extendió a lo largo de la Iglesia universal. Sobre esta fiesta dijo Jesús:

«Quien se acerque ese día a la Fuente de Vida, recibirá el perdón total de las culpas y de las penas.» (Diario 300).

 

«Quiero que la imagen sea bendecida solemnemente el primer domingo después de Pascua y que se le venere públicamente para que cada alma pueda saber de ella.» (Diario 341)

 

«Esta fiesta ha salido de las entrañas de Mi misericordia y está confirmada en el abismo de Mis gracias. Toda alma que cree y tiene confianza en Mi misericordia, la obtendrá.» (Diario 420)

 

«Una vez, oí estas palabras: Hija Mía, habla al mundo entero de la inconcebible misericordia Mía. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mí misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fiuyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata. Mi misericordia es tan grande que en toda la eternidad no la penetrará ningún intelecto humano ni angélico. Todo lo que existe ha salido de las entrañas de Mi misericordia. Cada alma respecto a mí, por toda la eternidad meditará Mi amor y Mi misericordia. La Fiesta de la Misericordia ha salido de Mis entrañas, deseo que se celebre solemnemente el primer domingo después de la Pascua. La humanidad no conocerá paz hasta que se dirija a la Fuente de Mi misericordia.» (Diario 699)

 

«Sí, el primer domingo después de la Pascua es la Fiesta de la Misericordia, pero también debe estar presente la acción y pido se rinda culto a Mi Misericordia con la solemne celebración de esta Fiesta y con el culto a la imagen que ha sido pintada.» (Diario 742)

 

«Deseo conceder el perdón total a las almas que se acerquen a la confesión y reciban la Santa Comunión el día de la Fiesta de Mi Misericordia.» (Diario 1109)

 

El día 4 de Abril de 1938, escribió Santa Faustina: “Hoy es la fiesta solemne del Sacratísimo Corazón de Jesús. Durante la Santa Misa conoci el Corazón de Jesús: el fuego con que arde hacia nosotros y que es un mar de misericordia. Entonces oí una voz: Apóstol de Mi misericordia, proclama al mundo entero Mi misericordia insondable, no te desanimes por los obstáculos que encuentras proclamando Mi misericordia. Estas dificultades que te hieren tan dolorosamente son necesarias para tu santificación y para demostrar que esta obra es Mía. Hija Mía, sé diligente en apuntar cada frase que te digo sobre Mi misericordia porque están destinadas para un gran número de almas que sacarán provecho de ellas.” (Diario, 1142)

Podemos apreciar de estos extractos que Nuestro Señor desea que durante la celebración de esta Fiesta, se incluya la veneración solemne y pública de la imagen de la Divina Misericordia que se pintó en presencia de Sor Faustina, como así desea además la veneración individual de cada uno de nosotros. La gran promesa para cada alma es que un acto devocional de penitencia sacramental y comunión obtendrán para esa alma la plenitud de la Divina Misericordia en la fiesta.

El Cardenal de Cracovia, Cardenal Macharski cuya diócesis es el centro donde se esparció la devoción y fue el patrocinador de la Causa de Sor Faustina, escribió que debemos utilizar la cuaresma como una preparación para la Fiesta y confesarnos aún antes de la Semana Santa. De modo que está claro que los requisitos de confesión no tienen que cumplirse el mismo día de la fiesta. Esto sería una carga imposible para el clero. Los requisitos de la comunión pueden ser  cumplidos fácilmente en ese mismo día ya que es día de obligación siendo un domingo. Solamente necesitaríamos confesarnos otra vez, si este sacramento se recibió temprano en la cuaresma o en la Pascua, o si estamos en pecado mortal en el día de la fiesta.

“Hija Mia, di que esta Fiesta ha brotado de las entrañas de Mi misericordia para el consuelo del mundo entero.”